Tratamientos combinados para glúteos

gluteo perfecto

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Medicina estética en Jaén, Linares

Los glúteos son uno de los grandes caballos de batalla de la silueta femenina: propensos como los que más a acatar la ley de la gravedad, a presentar “piel de naranja” y/o cartucheras en forma de acúmulos de grasa localizados. El sedentarismo (falta de ejercicio) y la predisposición genética que tenemos las mujeres a acumular grasa en dicha región hacen mella directa en la apariencia del trasero que, con los años, va desdibujándose, aplanándose y/o aumentando de tamaño.

Para ponerlo a punto, lógicamente lo primero es un diagnóstico exhaustivo, que nos permita determinar la problemática específica y desarrollar un programa exactamente a la medida de la misma.

En general, solemos trabajar con tres protocolos combinados destinados a ‘luchar’ contra los tres tipos de inestetismos más frecuentes que afectan al trasero y que se aplicarán de forma aislada o combinados entre ellos según la problemática concreta de cada caso:

PROBLEMÁTICA TIPO 1:
Glúteos en los que predomina el componente de flacidez de los tejidos (atonía muscular y de la piel) con acumulación leve/moderada de grasa
Para “devolver” este tipo de trasero a su lugar, combatiendo la flacidez muscular y de la piel, hemos protocolizado un programa que combina:

  1. a) Radiofrecuencia de segunda generación:  Es lo último en radiofrecuencia, con tecnología mejorada, que alcanza mayor profundidad (tres centímetros) . Con la radiofrecuencia de nueva generación se logra activar la producción de colágeno en la región, consiguiéndose un efecto doble:
    1) Por un lado, un efecto de reafirmación-alisamiento-tensionado de la piel (efecto lift). Muy efectivo en la zona baja del glúteo donde, por flacidez de la piel, tienden a formarse varios pliegues, dando aspecto de trasero caído.
    2) Por otro, disminución de volumen de las acumulaciones grasas porque, igual que actúa sobre la tensión de la piel en la superficie, también actúa sobre el tejido subcutáneo. Tensa las fibras de colágeno y reorganiza y compacta el tejido conectivo laxo que hay entre los nódulos grasos. Éste se vuelve más uniforme y disminuye de volumen.
    De media, para la zona del abdomen son necesarias unas seis sesiones, dejando entre ellas dos semanas –en el caso de las tres primeras- y entre tres y cuatro semanas entre las tres últimas.
  2. b) Electroterapia o gimnasia pasiva a través de corrientes: ejercita los músculos, favoreciendo la movilización del tejido graso (efecto “quema-grasa” equiparable al de hacer ejercicio) y la “tonificación-endurecimiento” muscular y la flexibilidad de los tejidos (piel incluida). Como pauta de tratamiento realizamos una sesión a la semana, durante unas 16 semanas, aunque para mantener los resultados, se aconseja no dejar del todo sino realizar sesiones de mantenimiento.

En todos los casos, pero en éste en especial, está altamente recomendado el ejercicio físico, prioritariamente los que trabajan específicamente la zona como las sentadillas o el subir y bajar escaleras.

PROBLEMÁTICA TIPO 2:
Glúteos con acumulación leve/moderada de grasa y que además presentan piel de naranja
Para este tipo de glúteos combinamos:
a) Masaje fisioterapéutico manual: específico para la piel de naranja, consigue una gran eficacia en la destrucción de los nódulos de grasa sin provocar flacidez. Este masaje es una técnica masaje digital profundo creada originariamente como terapia para reducir las cicatrices queloides (las que crecen de forma “anormal” hacia el exterior, de forma hipertrofiada). Tras años de resultados en la fisioterapia clínica y dado que lo que conocemos como “piel de naranja” no es otra cosa que la evidencia externa de nódulos de grasa fibrosados, este masaje se ha trasladado al campo de la medicina estética. Aquí se está evidenciando como una de las fórmulas más eficaces para tratar la celulitis fibrosa con la ventaja añadida de permitir trabajar de forma específica sobre cada nódulo, sin dañar las estructuras adyacentes ni provocar flacidez. La sesión dura entre una hora y hora y media. De media, suelen ser necesarias de 10 a 16 sesiones para “deshacer” todos los nódulos.

b) Mesoterapia con lipolíticos (infiltraciones de sustancias que favorecen la lipólisis ayudando a eliminar el exceso de grasa) de la que suelen requerirse unas 10 sesiones a razón de una a la semana.

c) Electroterapia (misma pauta que el punto anterior, el tipo1).

d) Control nutricional: pautando una dieta específica anticelulítica.

PROBLEMÁTICA TIPO 3:
Glúteos con “cartucheras” (depósitos de grasa localizados en los flancos: laterales de los glúteos)
El protocolo en este caso combinaría:
a) Ultracavitación con equipo de última generación: permite reducir centímetros de grasa, aplicada siguiendo un nuevo procedimiento que multiplica su eficacia, que hemos bautizado como “Hidrolipoclasia Osmótica Ultrasónica” o “Ultracavitación Osmótica”. Una técnica que no es otra cosa que maximizar la acción de los ultrasonidos en su tarea de romper las moléculas de grasa mediante la infiltración previa de una solución de suero salino fisiológico de baja osmolaridad. Para que resulte fácil de entender: la osmolaridad es el porcentaje de concentración de un soluto (en este caso salino) en un disolvente (en este caso suero), un porcentaje que, dentro de nuestro organismo tiende a mantenerse estable, regulándose de forma natural para evitar cambios de presión osmótica que podrían afectar a las membranas intracelulares (las que separan el medio intracelular del extracelular). Así que las células en general y las grasas en particular, tienden a igualar la osmolaridad de su interior, con la del exterior. Así, si inyectamos en una zona con gran concentración de células grasas un suero salino, de menor osmolaridad que la que sabemos que hay en el interior de esas células, éstas dejarán “pasar” a través de su membrana más agua para igualar el porcentaje de la disolución de dentro con el de fuera. Consecuentemente, el adipocito se hincha, sus paredes se tensan y hace que sea ‘más frágil’ y por tanto más fácilmente “rompible” a través de la vibración ultrasónica. Además, al estar las moléculas rodeadas por mayor cantidad de agua, también se logra que vibren mejor cuando las alcanzan las ondas ultrasónicas, haciendo más eficaz dicha vibración y facilitando su ruptura.
Con esta técnica estamos logrando una reducción de unos tres centímetros de media tras un tratamiento de entre cuatro y seis sesiones, espaciadas una semana entre ellas.

b) Masaje de drenaje linfático manual: promueve la eliminación de líquido excedente (imprescindible tras las Hidrolipoclasia, ya que se ha infiltrado líquido en la zona). Se recomienda una sesión cada tres o cuatro días

 

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