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Evolución de la Radiofrecuencia

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La conocemos como una técnica indicada para solucionar problemas cutáneos a través del calor producido por ondas electromagnéticas. Gracias a sus excelentes resultados, la radiofrecuencia se ha convertido en la actualidad en uno de los tratamientos más demandados para combatir la flacidez y la celulitis.
A medida que la mujer madura, su preocupación estética se centra en la celulitis y en la aparición de flacidez cutánea a partir de los 40 años. La celulitis es un problema estético que afecta al 90% de las mujeres (en mayor porcentaje a caucásicas que asiáticas). Sin embargo, la batalla contra la flacidez es común en ambos sexos y en edades comprendidas entre los 35-40 años. Esto sin contar con los problemas de flacidez y calidad de piel en personas más jóvenes fruto de aumentos de peso y adelgazamientos bruscos o embarazos. La demanda de tratamientos contra la flacidez del abdomen, espalda, brazos, cara interna de las piernas, cuello y óvalo facial es cada vez más habitual en las consultas. La aplicación de la radiofrecuencia para el remodelado del tejido conjuntivo es un hecho clínico aceptado y contrastado que cada vez se utiliza más para combatir estos problemas estéticos.

¿Qué es la radiofrecuencia? Es un tipo de onda electromagnética capaz de viajar a través del vacío y que consta de carga eléctrica y magnética. Existe un enorme rango de ondas electromagnéticas y se diferencian por su frecuencia. Dentro del espectro de la radiación electromagnética, el láser ocupa el rango de longitudes de onda situado entre la luz ultravioleta y la luz infrarroja (entre los 280 Nm y los 1.000.000 Nm).
Evolución en los tipos de Sistemas La Radiofrecuencia se define clásicamente por la forma de aplicación en los tejidos y su tipo de electrodo. Encontramos tipos diferentes:
1. La Radiofrecuencia Unipolar emplea un electrodo emisor en contacto con la piel que es el electrodo de tratamiento y coloca un electrodo, llamado de retorno, a distancia del área del tratamiento y de mayor superficie que el electrodo emisor. Si el electrodo emisor es de pequeño tamaño, toda la radiofrecuencia se concentra en un punto y, si la potencia de emisión de la radiofrecuencia es alta, servirá como herramienta de corte y coagulación. Cuando el electrodo emisor es de mayor superficie la energía se distribuye en mayor cantidad de superficie tisular y se produce un aumento de la temperatura y adquiere características más penetrantes.
2. La Radiofrecuencia Bipolar emplea tanto el electrodo de emisión como el de retorno en la pieza de mano que contacta con la piel. De forma que la penetración tisular será la mitad de la distancia que hay entre los dos electrodos. Es por tanto una radiofrecuencia de menor penetrabilidad pero al mismo tiempo se la considera más segura ya que solo fluye la misma entre ambos electrodos, sin extenderse por el organismo hasta la placa de retorno propios de la radiofrecuencia Unipolar.
3. La Radiofrecuencia Multipolar es una evolución de la Bipolar. Esta nueva generación de equipos tiene como elemento diferencial el diseño de su pieza de mano. Se denominan así porque tienen varios puntos de contacto con la piel por donde la RF penetra y varios puntos por los que se recoge. Entre ellos, los más conocidos son por un lado, los que utilizan tres electrodos, dos emisores y un receptor, que permiten que la energía penetre de forma más repartida, y los que cuentan con 6 electrodos, tres emisores y tres receptores. En este caso, la emisión de energía se realiza con control de Fase, lo que asegura que la salida y la recepción de energía sea de forma sincronizada generando campos eléctricos de la misma polaridad que se repelen y obligan a que la RF penetre a mayor profundidad.
4. La Radiofrecuencia Octipolar. Los equipos con ocho electrodos de la pieza de mano emiten los impulsos eléctricos distribuidos en la superficie cutánea alternándolos con la emisión de ondas magnéticas. Los impulsos de la radiofrecuencia generan calor y los impulsos magnéticos no generan calor sino que teóricamente pueden favorecer la eficacia del tratamiento por el conocido efecto de regeneración tisular de la magnetoterapia clásica.
Otro factor diferencial presente en los avances en Radiofrecuencia tiene que ver con el tamaño del spot. De esta forma se permiten abarcar tratamientos corporales con la penetrabilidad suficiente. Algunos equipos de radiofrecuencias unipolares también han modificado y mejorado su pieza de mano aumentándola de superficie. La evolución de la RF seguirá por esta senda en los próximos años.
Sesión de radiofrecuencia.

Cuando se desea obtener una respuesta intensa a un tratamiento termoterápico es necesario alcanzar la temperatura más elevada en la zona donde se encuentra nuestro objetivo, elevar la temperatura en la
zona patológica tan cerca como sea posible del nivel máximo de tolerancia, mantener ese nivel óptimo de temperatura alcanzado durante un período de tiempo adecuado y que la velocidad con que se produce el ascenso de la temperatura sea alta.

¿Cómo se aplica? Es importante calentar los tejidos, pero más importante aún es mantenerlos calientes durante el mayor tiempo posible, pues es la clave de la eficacia. Se debe dividir la superficie cutánea a tratar en cuadros de 15 x 15 cm ó 10 x 10 cm2 y se debe trabajar cada uno para alcanzar las temperaturas cutáneas que son eficaces. Cada cuadrícula se debe “precalentar” hasta que la temperatura cutánea medida con un termómetro láser marque entre 40-41º. A partir de haber alcanzado la temperatura “preterapéutica” comienza el auténtico tratamiento del área. Se trata de mantener durante 2 minutos la temperatura de la superficie cutánea en una media de 42º para obtener el doble efecto de contracción inmediata de las fibras elásticas y colágenas existentes, y el estímulo por liberación de HSP de los fibroblastos para la síntesis de neocolágeno. Además de un potencial efecto lipolítico directo por el incremento térmico es decir, destrucción de células grasas que se caracterizan por su termolabilidad, son muy sensibles a los aumentos bruscos de temperatura con lo cual es posible en ocasiones obtener una reducción del espesor del panículo adiposos por destrucción adipocitaria de tipo apoptósico.

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